martes, 13 de abril de 2010

Srs. Editores se agradece difusión. COMUNICADO DE VICARIA DE EDUCACIÓN por Retiro Anual

COMUNICADO DE  VICARIA DE EDUCACIÓN

 

 

"RETIRO ANUAL DE PROFESORES DE RELIGIÓN DEL VALLE DE HUASCO"

 

El próximo sábado 17 de abril del presente se realizará el retiro anula para los Profesores de Religión de la Provincia del Huasco. Esto dentro del marco formativo permanente que entrega la Vicaría para los docentes.

 

Dicho retiro se realizará en la Casa de Retiro "Emaús" de la Ciudad de Vallenar. El comienzo está programado a las 9:00 hrs. hasta las 13 hrs. habrá un servicio de transfer hacia la Casa de Retiro desde el Centro de la Ciudad de Vallenar, específicamente desde el acceso al Patio de la Parroquia San Ambrosio, por la calle del mismo nombre que saldrá a las 8:45 hrs.

 

 

El Retiro estára enfocado en la Palabra de Dios como fermento Misionero.  Y será entregado por el  padre Franklin Gonzalez Gómez, Párroco de Santa Rosa de Lima en Freirina. El sacerdote ha sido párroco de San José Obrero en Vallenar y por varios años Capellán de las Hermanas del Liceo Santa Marta.

 

Los profesores asistentes al retiro deben llevar Biblia, Cuaderno y lapicera.

 

Es oportuno indicar que esta actividad reemplaza la reunión mensual  que hacen lso Profesores de esta asignatura


 
Atte.


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jueves, 4 de febrero de 2010

Jesuitas, Opus Dei, Schoenstatt y Legionarios crean más COlegios

En las últimas tres décadas, la

Compañía de Jesús, el Opus Dei,

el Movimiento Apostólico Schoenstatt

y los Legionarios de Cristo

han marcado la pauta en

cuanto a crecimiento educacional

dentro del ámbito religioso,

fundando entre ellos 35 colegios,

pagados o subvencionados,

a lo largo del país.

Pese a que ni el Ministerio de

Educación ni la Iglesia Católica

afirman llevar un catastro que registre

a las congregaciones religiosas

que han fundado establecimientos

educacionales o que hayan

tenido que entregarlos (ver

nota relacionada), la revisión efectuada

por "El Mercurio" establece

que son estas cuatro congregaciones

las que encabezan el ranking

de apertura de colegios.

Lideran esta lista los jesuitas,

que durante las últimas tres décadas

han abierto las puertas de seis

nuevos establecimientos propios

y otros ocho asociados; es decir,

que no son directamente administrados

por la Compañía. Estos 14

colegios congregan a casi 8 mil

500 estudiantes de enseñanza

preescolar, básica y media.

Le sigue la Prelatura Personal

del Opus Dei, que hasta antes de

1980 contaba con tres colegios

(Tabancura, Huelén y Los Andes).

Pero desde ese año, con la

fundación del Colegio Cordillera,

ha sumado ocho nuevos recintos,

distribuidos entre Santiago, Viña

del Mar y Concepción.

Todos estos colegios son administrados

por cuatro sociedades

privadas (Ceduc, Fundación Nocedal,

Siel y Adesa), que se encargan

de la gestión, dotación de infraestructura

y del consejo directivo

de cada colegio. En total, estos

establecimientos educacionales

acogen a casi 4 mil 500 alumnos.

En tercer lugar se encuentra el

Movimiento Apostólico de Schoenstatt,

fundado por el padre José

Kentenich, que desde 1980 cuenta

con siete nuevos colegios en cinco

comunas de la Región Metropolitana;

Viña del Mar y Concepción.

Finalmente, los Legionarios de

Cristo se instalan en los '80, encargándose

del Instituto Zambrano,

dejado por los Hermanos de

las Escuelas Cristianas. Un par de

años después, fundaron el Cumbres,

el primero de sus seis actuales

colegios.

En las últimas tres décadas las cuatro congregaciones han fundado 35 nuevos establecimientos educacionales:

La cifra de recintos abiertos por estas instituciones religiosas

supera a los que han debido clausurar otras congregaciones.

En los casos de cierre, los motivos han sido falta de vocaciones

y de recursos económicos, inexistentes en estos grupos.

Cada cierto tiempo la

historia se repite, porque en

las últimas tres décadas

diversas congregaciones han

debido cerrar o entregar 27

establecimientos.

La última vez que el tema

recobró fuerza en la opinión

pública fue a mediados de

este año: en una reunión

extraordinaria de apoderados

del Colegio Villa María Academy,

la superiora regional

comunicaba que las "sisters"

dejaban el colegio y el país.

La falta de vocaciones religiosas

era una valla infranqueable.

La respuesta de los apoderados

y alumnas no se hizo

esperar y comenzaron las

manifestaciones para que las

"sisters" se quedaran en

Chile, un tema que en la

actualidad se está evaluando.

Un par de semanas después,

las religiosas del Colegio

Argentino del Sagrado

Corazón anunciaban el cierre

del establecimiento educacional

después de 80 años de

funcionamiento. Las causas:

escaso financiamiento y falta

de vocaciones, según confirma

una hermana.

"El 31 de diciembre de este

año cerraremos el colegio y

no sabemos hasta cuándo

permanecerá la comunidad.

Los demás apostolados en

Copiapó y Rancagua continuarán,

porque son obras

independientes. No dejamos

Chile", aclara la religiosa.

En 2007, los Misioneros

Claretianos cerraron el Colegio

Claretiano de Gran Avenida,

donde ahora funciona una

sede de la Universidad de

Valparaíso. El padre Pompeyo

Corada, religioso claretiano,

recuerda: "Creo que nos faltó

personal dedicado a la educación

y también nos faltó ser

más creativos para pensar

soluciones"..

A los cierres o cambios de

administración en estos últimos

años se suman: College

Francais Jeanne d´Arc (Hermanas

de Cristo), Padres Franceses

Alameda (Sagrados Corazones),

Liceo Ruiz Tagle (Hermanos

del Sagrado Corazón),

Santa Elena (Carmelitas de

Vedruna) y Victoria Prieto

(Franciscanas Belgas), entre

otros (ver infografía regiones).

Hay que recordar que varios

establecimientos educacionales,

pertenecientes a congregaciones

religiosas en Santiago,

han pasado a manos del

Arzobispado de esta ciudad.

Todas las fuentes consultadas

coinciden en los ejes del problema:

la falta de vocaciones,

el déficit económico y el cambio

de opción pastoral radical,

pues muchas congregaciones

dejan el tema educacional

para dedicarse a combatir la

pobreza.

Para la hermana Daniela

Rodríguez, directora del Colegio

Mariano (Hermanas Marianas

de Schoenstatt), "el problema

radica claramente en el

tema de las vocaciones, los

temas económicos se pueden

solucionar. En nuestro caso

particular, el colegio Mariano,

tenemos un cupo para 541

niñitas y en este momento no

damos abasto".

La religiosa afirma que

"nuestro establecimiento se ha

preocupado de generar vocaciones

con el testimonio de las

hermanas. En la actualidad

trabajamos ocho religiosas, lo

que es un lujo en estos tiempos.

Pero este es un colegio de

iglesia y es eso lo que intentamos

transmitir a nuestro

alumnado".

n 22 colegios entregados desde los años 80


 
Atte.


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SEÑOR, NO ESTAMOS TAN LEJOS DE HAITÍ.


 

 

 

SEÑOR, NO ESTAMOS TAN LEJOS DE HAITÍ.

 

Querido Jesús:

 

¿Cómo estás? Nosotros estamos por aquí, aprovechando de compartir en estos días de vacaciones. Pero también con mucha pena, ya que hace casi un mes nos enteramos por la televisión y los diarios sobre la nueva tragedia que hoy viven nuestros hermanos de Haití. Me basta cerrar los ojos un instante para recordar la experiencia que pude vivir hace tres años cuando tuve el gran regalo de visitar ese país.

 

Me acuerdo de los montones de niños que junto a sus madres, recogiendo restos de verduras y comida, desechados después de una feria. Cierro los ojos y vuelvo a sentir en el corazón los gritos y las sonrisas de unos pequeños en el patio de una escuela. Era una lección de esperanza verlos sonreír y jugar en medio de tanta miseria. Pero tampoco se me puede olvidar el rostro cansado y enfermo de muchos haitianos que viajan por el día a Dajabón, una ciudad limítrofe con Republica  Dominicana. Y juntar esos recuerdos, más lo que hoy debe estar viviendo, me pone mucho más alerta.

 

Pero de todas las palabras que tengo de ese viaje, las que más se repiten en mi cabeza son las de un agrónomo. Él  nos contaba que el 80% del territorio -de ese país- está erosionado.  Es decir, cualquier cosa que se intente plantar, por falta de nutrientes en el suelo no brotará.

 

Comerciantes y Empresas extranjeras arrasaron cortando la gran mayoría de los árboles, dañando los suelos. Sobre explotaron la plantación de la caña de azúcar, y la exploración desenfrenada a la caza de diamantes entre otros muchos errores.

 

En sólo décadas pasó de ser un país con muchas riquezas naturales, a una tierra pobre y con mucho dolor. Pienso en eso, y me acuerdo del hermoso valle fértil del Huasco  que nos regalaste.  Y entiendo que la mentalidad de explotar irracionalmente los recursos como el agua, la búsqueda enloquecida del oro a costa de los glaciares, y muchas otras cosas no nos deja tan lejos de Haití.

 

Cuando miramos el agua con una lógica mercantilista ("todo se vende") nos estamos pareciendo a esa gran cantidad de hombres, que sustrajeron las riquezas de Haití y partieron a otros pueblos. Nos parecemos a los haitianos de ayer que se ilusionaron con la extracción de diamantes y azúcar de su tierra, pero que al final de cuentas no los ayudaron en nada para construir un mejor futuro para sus niños. Hoy a muchos de nosotros la explotación del oro –a costa de lo que sea-  nos deslumbra. SEÑOR, NO ESTAMOS TAN LEJOS DE HAITÍ.

 

Señor danos una mirada sabia  y nueva sobre la naturaleza. Ayúdanos a  entender que allí donde nos apasionamos desenfrenadamente por la explotación de la  naturaleza, no queda más que sembrado el grito de sufrimiento de la hermana tierra.

 

Haznos responsables del hoy, para que mañana los nuestros no lamenten nuestras cegueras; frente a los ríos secos y valles contaminados.

 

Señor haznos buscar un desarrollo humano, solidario y fraterno.

 

Con afecto,                                                Un Creyente

Atte.


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37 agentes de pastoral asesinados en el Mundo, América lidera llas muertes

 

37 agentes de pastoral asesinados en el mundo: saldo del 2009

 

Es el número más alto de los últimos diez años

En el año 2009 fueron asesinados 37 agentes de pastoral de la Iglesia católica en todo el mundo, según da a conocer la Agencia Fides mediante un documento titulado "Lista de los agentes pastorales, sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos, asesinados en el año 2009".

En el texto se informa que de los agentes pastorales que han perdido la vida de modo violento durante los últimos 12 meses,  30 eran sacerdotes, 2 religiosas, 2 seminaristas y 3 voluntarios laicos. Esta cifra, que casi dobla a la de 2008, se convierte en la más alta de los últimos diez años.

El estudio de Fides no se refiere únicamente a los misioneros ad gentes en sentido estricto, sino a todos los agentes pastorales muertos de modo violento.

América bañada por la sangre…

En el análisis que se desprende del informe, por continentes, América posee el nada honroso primer lugar en el número de asesinatos con un número extremadamente elevado: "bañada por la sangre de 23 agentes pastorales" (18 sacerdotes, 2 seminaristas, 1 religiosa, 2 laicos), seguida por África, donde perdieron la vida de modo violento 9 sacerdotes, 1 religiosa y 1 laico; Asia, con 2 sacerdotes asesinados y finalmente por Europa, con un sacerdote asesinado.

En las pocas notas biográficas que el reporte de Fides aporta, se puede ver que la mayoría de ellos realizaba un intenso trabajo de promoción humana en zonas de alta necesidad. En la vida de "estos hermanos y hermanas" asesinados, "podemos leer la entrega generosa y sin condiciones a la gran causa del Evangelio, sin callar la limitación de la fragilidad humana: es esto lo que los ha unido en la vida y también en la muerte violenta". "Algunos han sido víctimas de aquella violencia que estaban combatiendo o de la disponibilidad para ir en ayuda de los demás poniendo en segundo plano su propia seguridad", puntualiza el informe.

También es de advertir que además del elenco de agentes de pastoral asesinados, deberá sumarse la "siempre larga lista de aquellas personas de las que quizás nunca se tendrá noticia y que sufren y pagan, incluso con la vida, su fe en Cristo".

La muerte, germen fecundo de vida

El informe de Fides abre con palabras del Benedicto XVI, a propósito de la fiesta del protomártir San Esteban: "el testimonio de san Esteban, como el de los mártires cristianos, indica a nuestros contemporáneos, a menudo distraídos y desorientados, en quién deben poner su confianza para dar sentido a la vida. De hecho, el mártir es quien muere con la certeza de saberse amado por Dios y, sin anteponer nada al amor de Cristo, sabe que ha elegido la mejor parte. Configurándose plenamente a la muerte de Cristo, es consciente de que es germen fecundo de vida y abre en el mundo senderos de paz y de esperanza. Hoy, presentándonos al diácono san Esteban como modelo, la Iglesia nos indica asimismo que la acogida y el amor a los pobres es uno de los caminos privilegiados para vivir el Evangelio y testimoniar a los hombres de modo creíble el reino de Dios que viene




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miércoles, 3 de febrero de 2010

Romper el silencio, María Cristina Mata

Romper el silencio

Por María Cristina Mata* (Panelista en el Mutirao de la Comunicación)

En un tiempo en el cual las tecnologías de información y comunicación han penetrado cada rincón de nuestras vidas cotidianas y de la esfera pública, este Mutirão nos convoca a pensar en barreras de comunicación, en aquello que en medio de esa abundancia está acallado. Nos convoca, bajo la problemática de la comunicación de los silenciados como procesos de resistencia –y yo añado de lucha- , a interrogarnos acerca de lo que significa romper ese silencio impuesto.

La primera e ineludible respuesta que encontramos en los recorridos de la comunicación popular/alternativa latinoamericana alude al poder pronunciar la palabra acallada por el poder económico y político expresado en los sistemas de explotación y los regímenes dictatoriales o las democracias autoritarias; pero más complejamente el poder de quienes en diferentes ámbitos establecen las reglas del juego del decir: los que habilitan voces, temas, lenguajes y modalidades expresivas en la casa y la escuela, en las organizaciones sociales y en las iglesias…porque en múltiples espacios se ejerce el dominio y se busca someter a los más débiles, a los diferentes, a quienes confrontan el orden estatuido cuando lo juzgan injusto o insatisfactorio para sus necesidades, intereses y deseos.

Pronunciar la palabra acallada era hacerla audible, reconocible como legítima, entre los iguales, en la convicción de que ese hablar es fuente de reconocimiento, posibilidad de interacción y de construcción de acuerdos y proyectos comunes. Pero también era hacerla audible para los otros. Otros diferentes a quienes se interpela solicitando atención, solidaridad, apoyo para las propias causas porque se considera que ellas trascienden lo particular y atañen a todos, si lo que se busca es un mundo más justo. Y audible para los otros con quienes se confronta y se disputa el poder y ante quienes la palabra acallada que se pronuncia se esgrime como símbolo de existencia, de resistencia y de lucha. Como territorio de construcción del antagonismo y señal inequívoca de voluntad de poder alternativo.

Si ubicamos históricamente esa palabra, podemos verla desplegándose en variadísimas formas, adoptando cauces tradicionales, convencionales y también innovadores. Desde la décima y la copla a las bachatas dominicanas, los huaynos andinos, la salsa y el reggae. Desde relatos asimilables a la literatura de cordel a los sociodramas y el teatro callejero. Desde murales, afiches y pegatinas a los grafitis y las diapositivas dibujadas en papel. Desde reuniones comunitarias a los cassettes-foros, las asambleas y los debates grupales. Desde procesiones y marchas a las murgas y escarches…

Pero en ese recorrido es necesario reconocer unas transformaciones derivadas de lo que se ha dado en llamar mediatización de la sociedad y que según plantea Muniz Sodré "es el nombre que ha recibido el proceso de articulación del funcionamiento de las instituciones sociales con los medios de comunicación"[1]. En sus palabras, "en la sociedad mediatizada, tecnocultura es una designación, entre otras posibles, para el campo comunicacional como instancia de producción de bienes simbólicos o culturales, pero también para la impregnación del orden social por los dispositivos maquínicos de estetización o culturalización de la realidad"[2]. En palabras de Eliseo Verón, esa impregnación implica la transformación de las prácticas sociales "por el hecho de que hay medios"[3] aunque esa transformación no sea homogénea y tenga diversas consecuencias en diferentes ámbitos de prácticas.

En la sociedad mediatizada, hacer oír la palabra acallada seguirá siendo poder pronunciarla en múltiples espacios y a través de esas múltiples formas expresivas y de interacción a las que aludimos. Pero progresivamente los medios masivos de comunicación se irán convirtiendo en el espacio por excelencia y poder hablar irá recubriéndose paulatinamente de otra acepción: poder habar en esos medios; tener presencia en ellos.

Así, lo alternativo fue saliendo de las zonas marginales y artesanales; la voz popular fortalecida en los ámbitos comunitarios y organizativos pugnó por alcanzar el escenario mayor donde se produce y regula incesantemente el discurso público. Las experiencias de medios masivos gestionados por organizaciones populares o instituciones aliadas a sus causas –las radios educativas y populares, las televisiones obreras, el cine documental alternativo- constituyeron en la década del 80 y de allí en más, acabadas muestras de ese proceso.

Al mismo tiempo iría creciendo la convicción de que incluso careciendo de medios propios, la voz acallada debía hacerse un lugar en el mercado mediático funcional al poder. Hablamos entonces de las brechas existentes. Reconocimos que esa voz debía dotarse de estrategias para interactuar en el espacio marcado por la voz de los amos interrumpiendo su monólogo, interfiriendo, confrontando: era necesario el aprendizaje de ciertos códigos, el empleo de recursos ajenos –la conferencia o el comunicado de prensa, por ejemplo-, el establecimiento de relaciones fluidas con algunos profesionales que desde esos medios podían compartir un horizonte común con quienes impugnaban el orden social existente.

Fueron incuestionables los avances logrados: una mayor visibilidad de la marginación; la inclusión en la agenda mediática de múltiples conflictos que antes se silenciaban y la irrupción en la escena de movimientos que como el de los campesinos sin tierra, el de las mujeres, el de los migrantes, multiplicaron polifónicamente la presencia de lo excluido del poder en diferentes ámbitos de la sociedad.

Pero debemos pensar en los costos que esa presencia mediática tuvo en el camino de quiebre del silencio. La palabra acallada tuvo que pronunciarse bajo ciertas condiciones; una modelación sutil –pocas veces reconocida-, hizo que esa palabra capaz de nombrar la diferencia, la opresión y las búsquedas de cambio, fuese incapaz o escasamente capaz de cuestionar las reglas del decir público. En muchas ocasiones nos hemos interrogado por qué causa las organizaciones sociales que confrontan el poder demandando transformaciones de las relaciones económicas y políticas, que reivindican el derecho a la vida, al trabajo, a la salud, a la identidad….es decir, que reconocen la existencia de derechos negados y pugnan por revertir esa situación, no realizan demandas específicas vinculadas a los derechos de comunicación.

En ese vacío es posible reconocer la lenta y permanente modelación cultural producida por las tecnologías y medios de información y comunicación que han hecho de unos ciertos temas, agendas obligadas; de unos hablantes legitimados los mediadores sociales necesarios; y de unas formas y estilos expresivos la lengua franca mediática. Una naturalización en la que convergen la conciencia respecto del modo en que esas tecnologías y medios resultan funcionales al poder y la conciencia de la imposibilidad de modificar un estado de cosas del cual se es parte porque sustraerse al uso y consumo de esas tecnologías y medios supone quedar fuera del juego.

El derecho a la información pública, el derecho a contar con legislaciones que garanticen acceso a tecnologías y uso igualitario de medios, el derecho de réplica, la lucha contra monopolios informativos, no suelen ser reivindicados como los recursos imprescindibles para que cada quien pueda pronunciar su palabra adversativa y en ese mismo movimiento de irrupción en el espacio público convertirse en actor social legítimo, en ciudadano.

Sin embargo, existen organizaciones comunicativas como ALER y AMARC –en el campo de las radios populares y comunitarias, por ejemplo-, que aúnan sus estrategias de comunicación propia con la lucha por legislaciones y derechos a comunicar; existen organizaciones sociales que revelan el papel central que tiene la posesión y divulgación de información para que otros derechos puedan hacerse realidad. Es en esas articulaciones donde la palabra silenciada habla en plenitud porque se reivindica como práctica fundante de la posibilidad de ser y actuar en tanto en un mismo movimiento impugna el poder decidir expresado en los grupos hegemónicos y el poder decir funcional a ellos expresado en el mercado mediático.

Baste un caso –el de las Madres de Barrio Ituzaingó de Córdoba, Argentina- que hace años comenzaron a luchar en contra de quienes contaminando con agrotóxicos el ambiente en que viven, provocaban la enfermedad y muerte de los vecinos. La información acerca de lo que ocurría les era vital para demostrar lo que sospechaban. Los sectores interesados negaban datos; el estado provincial no cooperaba en su obtención; la propia universidad pública no sabía o no quería comprometer su saber. Y las madres resultaban desautorizadas porque, como ellas relatan, "(…) salíamos nosotros diciendo ´acá la gente se está enfermando, tiene leucemia, tiene púrpura, los chicos están enfermos, tienen diarrea, gastritis, tienen de todo'… Y viene el señor ministro de salud y dice ´acá no pasa nada´ ¿a quién le cree la gente? A unas locas, nos decían así, a unas locas que no han estudiado que no saben nada o al señor Ministro?"[4]

Por eso hicieron de la producción de información propia sobre el tema una de sus estrategias de lucha; por eso en el barrio, y en los medios y en todos los espacios a su alcance –locales, provinciales, nacionales e internacionales-, difundieron sin cansarse datos, casos, informes, en la convicción de que su derecho a la vida iba de la mano con el derecho a saber y a compartir ese saber.

El 30 de diciembre de 2008, casi una década después de las primeras denuncias realizadas por las Madres, la justicia prohibió la fumigación de los campos de soja cercanos al barrio con endosulfán y glifosato y procesó a los productores sojeros responsables, sentando un precedente para todo el país que puso de relieve la significación de una lucha que no sólo fue política y judicial sino también simbólica, por el saber necesario para poder hablar en los medios de otro modo: desde el reverso de agendas banales y normalizadas que acallan y encubren la realidad que se sufre.

Tal vez, en esta sociedad sobreinformada mediáticamente en que vivimos, deberíamos pensar más enfáticamente en que la ruptura del silencio implica asumir el derecho a conocer y a contar con los medios y regulaciones jurídicas necesarias para que otras realidades –acalladas y tergiversadas- puedan irrumpir en las agendas cotidianas y públicas.

*María Cristina Mata es panelista en el Mutirao de Comunicación, es argentina, docente e investigadora, Directora de la Maestría en Comunicación y Cultura Contemporánea y del Programa de Estudios sobre Comunicación y Ciudadanía del Centro de Estudios Avanzados de la Universidad Nacional de Córdoba (Argentina

 


 


 



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martes, 2 de febrero de 2010

Dónde va a parar la Internet …

Dónde va a parar la Internet …

Para el filósofo italiano Umberto Galimberti (Il Gioco Delle Opinioni – The Game de comentarios), el símbolo del héroe moderno debe ser Ulises, rey de Itaca, por la invención del caballo de Troya, en cuyo seno se escondió soldados que abrieron por la noche las puertas de la ciudad. Porque Ulises sería portador de los valores básicos que serían necesarios de una sociedad moderna, el engaño y astucia.

Volvía a traducir estas palabras, para darles mínimo de dignidad, astucia pasa a ser la "capacidad de encontrar el punto de equilibrio entre fuerzas opuestas." Si bien la mentira significa "habitar la diferencia entre apariencia y realidad," y también "escapar de la ingenuidad de los que creen que las cosas son siempre lo que parecen ser." Con Ulises se inaugura la doble conciencia de la realidad y de su máscara. Es también lo que sucede con la Internet, la oposición aparentemente irreconciliable entre hoy y mañana. Puesto que las soluciones dadas, atendiendo a lo que parece necesario o razonable en el presente, serán capaces de comprometer irreversiblemente el futuro; mientras que sólo la plácida espera de ese futuro, hoy poco probable, puede ser suficiente para degradar el presente al punto de convertirlo en intolerable.

El comentario de José Paulo Cavalcanti fue publicado por el diario O Estado de S. Paulo, 10/01/2010.

El escenario de ese aparente drama es que nosotros estamos convirtiendo en una impresentidamente nueva civilización, probablemente ni mejor ni peor que las anteriores. Sólo diferente. Y tal vez aún no seamos capaces de comprender en toda su extensión, el "mito de la era de la información". Son otros los valores, otros patrones de organización social, otros procesos de transmisión de conocimientos, alterando las bases tradicionales de la economía, la religión, la historia, la cultura misma. Y ahora la cuestión no es si las nuevas tecnologías de información cambiarán nuestra forma de vida, sino cómo lo harán. Este desarrollo extraordinario se procesa en dos dimensiones principales. Una técnica, que es la mejora constante en la cantidad, calidad y velocidad de transmisión de la información, el otro cultural, interfiriendo con nuestros padrones de convivencia, produciendo lo que François Brune (La Comunicación social Víctima de los negociantes) llama la "mercantilización de lo imaginario. Nuestras ciudades, no por casualidad, están pobladas por cenicientas suburbanas que sueñan secretamente con el esplendor inverosímil de otra vida que nunca tendrá.. Suspirando ocultas en sus habitaciones humildes, en espera del príncipe encantado en que se convierte en el galán de la telenovela de las 8, en la televisión; o amigos, algunos próximos, otros intangibles, en las redes sociales como en los orkuts de la vida. Condenados a vivir vidas paralelas, como si la miseria de su existencia requeriría la contraparte de ese "Dorado al que se llega solo girando un botón. O tocando algunas teclas.

Para el filósofo español Ferrater Mora (Diccionario de Filosofía), "la paradoja fascina porque propone algo que parece asombroso sea como se dice que es". Y la paradoja, para la Internet, es la pretensión de que deba ser, necesariamente, la única actividad libre de controles democráticos. Porque relaciones en comunidad son siempre construidas a partir de controles sociales. Tenemos interferencia en todos los sectores. En el tráfico, sólo se puede conducir con licencia de conducir, el automóvil debe ser registrado, el cinturón de seguridad es obligatorio, la luz roja debe ser respetado, tenemos por el contrario, estacionamiento prohibido, límite de velocidad permitida, y nadie pensó nunca que estos límites violan la libertad de circulación, consagrado en la Constitución como derecho individual e inmutable. Siendo natural de que algún tipo de control social, democrático, se opere también en relación a la Internet. Un control que se realizará de su inevitable reglamentación. La Internet será regulada cuando esté lista para ser regulada. Va a cambiar, precisamente, para ser regulada. En otras palabras, podrá ser regulada, porque va a cambiar. En el futuro, por supuesto, cuando estemos todos muertos, tal vez. Probablemente dejando de ser la Internet como la conocemos hoy, para ser algo parecido. Manteniendo sólo el nombre. O ni siquiera eso.

Solo para constar, sea dicho aquí que, en el corazón de las personas, poco a poco se fue dando la tragedia. Terminamos confiando más ciegamente en las máquinas. En primer lugar en el computador, por supuesto. Después de la Internet. Hemos perdido la razón crítica. Nos desacostumbramos a interrogar. Dudar, para muchos, termina siendo una herejía. Si Dios es omnisciente, el nuevo dios de la muchachada existe y su nombre es Google (por ahora). Según una leyenda moderna, las máquinas no cometen errores. El problema es que si se equivocan se debe a un error por el programador o por su cuenta. Estamos desaprendiendo la belleza de cometer un error por nuestras propias equivocaciones.

Hace tiempo investigué dónde estaba la mesa, en los viejos romances; y era siempre el lugar más importante en la casa.. El centro de la vida familiar. En el comedor de otros tiempos nos miramos de frente, el uno al otro. Luego vino la televisión. La familia pasó a quedarse en el sofá, hombro con hombro, con la pantalla en el frente. Después de ojo a ojo, oreja a oreja. Pasamos a hablarnos de lado. Sin dar más importancia al brillo del rostro de los seres queridos. Pero en la televisión, por lo menos estamos (casi) siempre acompañados. El computador es, peor aún, es un hábito de de quien no le gusta mirar de frente. De quien no le gusta la gente. ¿Cuántos de nosotros pasamos noches enteras en compañía de esas máquinas que sólo responden lo que les preguntamos? No hay más tiempo para reunirse con amigos. Para jugar al dominó al final de la tarde. Estamos empezando a vivir el terrible mundo del futuro. La Democracia de la soledad. La conclusión de esta pequeña fábula contada aquí, que no es fábula, será sólo la de que el Internet hoy va a cambiar. Así como el hombre que la digita. Cambiarán los dos. Para mejor? No lo sé. Nadie lo sabe.

Fuente: IHU – Instituto Humanitas – Unisinos
 

Atte.


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sábado, 30 de enero de 2010

¿Hasta cuándo y hasta dónde? una reflexión ética sobre las relaciones sexuales durante el pololeo. Tony Mifsud


                                   ¿Hasta cuándo y hasta dónde?

        s.j.

 

 

                                               Una y otra vez se pregunta por la postura de la Iglesia Católica frente a las relaciones prematrimoniales.[1]  Sin embargo, la mayoría de las veces lo que de verdad preguntan los jóvenes no es por las relaciones sexuales durante una etapa que se puede llamar pre-matrimonial sino más bien durante el tiempo del pololeo; concretamente, son las interrogantes por el hasta cuándo tienen que abstenerse de las relaciones sexuales, y por el hasta dónde se puede llegar en el contacto físico durante este período de abstinencia.

 

1.- Algunas aclaraciones previas

 

                                   En primer lugar, es necesario precisar el contexto para comprender el significado ético de cualquier acto humano.  Por lo tanto, no se puede equiparar éticamente una relación sexual dentro de un contexto de prostitución o de una relación pasajera o de un pololeo o de un noviazgo o de una infidelidad matrimonial.

 

                                    Con esto no se pretende distinguir contextos para validar éticamente uno y condenar otro, sino simplemente aclarar que el contexto concreto ilumina el significado ético de una relación sexual.  Aún más, la negativa ética frente a las relaciones sexuales fuera del contexto del compromiso matrimonial no significa que todos los contextos conllevan el mismo grado de carga ética, ya que seguramente no es lo mismo una relación extra-matrimonial que aquella estrictamente pre-matrimonial.  En otras palabras, existe un más dentro de lo que la reflexión ética señala como un mal, como un gesto que no ayuda a la plena realización de la persona.

 

                                   Ahora bien, al hablar de pololeo se hace referencia a una situación donde se entiende que la relación inter-personal no conlleva el compromiso de un matrimonio como tampoco de un noviazgo; no obstante, constituye una relación que va más allá de una simple amistad entre otras, ya que el pololeo es el camino para el noviazgo, aunque no todo pololeo termina en noviazgo.  El pololeo es todavía una situación de posibilidad donde el compromiso se sitúa a nivel de búsqueda para descubrir la factibilidad de emprender el camino del noviazgo, pero de ninguna manera implica ya el compromiso de una vida en pareja.

 

2.- Sexualidad y sexo

 

                                   La sexualidad constituye una categoría antropológica básica mediante la cual se afirma que toda persona nace varón o hembra y se va haciendo a lo largo de su vida hombre o mujer.  La persona humana es sexuada, mujer o hombre, con un trasfondo biológico determinado y con una psicología diferenciada; es decir, el ser mujer o hombre determina la manera de vivir, percibir, sentir, pensar, etc., de manera femenina o masculina.

                                   El sexo connota la dimensión genital de la sexualidad, pero la sexualidad no se reduce al sexo como tampoco se entiende el sexo fuera de la sexualidad si se quiere hablar de un sexo humano.  Aislar el sexo de la sexualidad resulta deformante porque se prescinde de su contexto vital que le da sentido, dirección y contenido propiamente humano.  El texto (sexo) sólo se puede leer dentro de un contexto (sexualidad) para poder descifrarlo y comprenderlo de manera correcta y apropiada.

 

                                   Ahora bien, la persona humana es básicamente un ser relacional en cuanto abierta a sí misma y a los demás dentro de las coordenadas de espacio y de tiempo.  Esto explica el crecimiento como elemento constitutivo de lo humano porque al no ser una realidad cerrada y determinada[2], se abre a la posibilidad de cambio y de transformación en su historia debido a esta apertura hacia lo propio y lo ajeno.  Toda historia humana es una crónica de múltiples relaciones entre el Yo y los que va construyendo y configurando al individuo y al grupo humano.

 

                                   Asimismo, la sexualidad es la vivencia sexuada de lo relacional; las relaciones inter-personales son encuentros marcados por lo masculino y lo femenino.  Y, por ende, el sexo es una de las posibles expresiones en esta relación entre un hombre y una mujer; a la vez que denota una expresión vinculante de entrega e intimidad entre ellos.  En la desnudez física se expresa la apertura máxima posible entre dos seres humanos; una apertura que resulta muy vulnerable si no está acompañada por un compromiso en el tiempo.  Es el goce del encuentro sincero entre dos personas que se aman y que expresan en un gesto concreto lo que viven a diario.

 

                                   En la fidelidad de un estar juntos desde el cual brota la vida, ya que el amor desea perpetuarse en el tiempo, se construye la familia que protege la fragilidad del amor y lo profundiza con el sello del tiempo.  A la vez, la presencia de las familias configura la sociedad y la fortalece en cuanto prepara los futuros ciudadanos que ya han aprendido en el seno de su propio familia los valores básicos de toda convivencia humana.

 

 

 

3.- Una sociedad adolescéntrica

 

                                   En la sociedad moderna, la novedad en el campo de la sexualidad no es tanto la promiscuidad como tampoco la temprana edad en la cual se realiza la experiencia de la relación sexual, sino la tendencia a negar como ideal la relación amorosa como significado exclusivo de la relación sexual entre una mujer y un hombre.  Es decir, se tiende a colocarla en el mismo plano con todas las relaciones efímeras, pasajeras y precarias.

 

                                   En otras palabras, este gesto va perdiendo su densidad contentual, negando a diferenciarlo de otros gestos humanos relacionales.  Al no respetar la jerarquía expresiva que denota distintos compromisos relacionales, se cae en el peligro de la vaciedad y del sinsentido antropológico porque nada es lo que dice ser.

 

                                   En términos psicológicos, se está imponiendo como modelo y referencia la sexualidad adolescente; la moda es seguir siendo joven e instalarse en los movimientos sexuales de la adolescencia.  Así, se pregona un sexo sin fecundidad, se ha desvelada la desnudez, se ha banalizado el sexo en un sexo-proeza, se acepta el cambio frecuente de pareja, se sobreconsume el sexo como un producto más entre otros, se defiende la idea de que hay que satisfacer siempre los deseos inmediatamente tal como se presentan, y, se niega el paso de los años porque se pretende que no debe haber diferencia entre los quince y los setenta años.

 

                                   Aún más, algunos jóvenes tienen que asumir el rol de padres frente a su propios padres que todavía no han superado la etapa de su adolescencia.  En la vida de otros jóvenes se da una total ausencia de la presencia significativa del padre, sea por la inmadurez psicológica del hombre adulto sea por la presencia de múltiples maridos en la vida de su madre.

 

                                   El sexo ha abandonado la sexualidad, olvidando el sexo adulto en beneficio del sexo adolescente.  Es del todo necesario re-situar el sexo respecto a la sexualidad, porque de otra manera un sexo expuesto por todas partes nos hace olvidarlo por hastío frente a lo absurdo y por soledad cuando lo imaginario choca con la realidad.[3]

 

4.- ¿Hasta cuándo?

 

                                   Volviendo a la pregunta inicial, la ética cristiana plantea que el gesto de la relación sexual cobra su auténtico y pleno significado humano y humanizante cuando sus protagonistas expresan una entrega total mutua.  En ese momento, gesto y significado coinciden: se expresa lo que se está viviendo.

 

                                   De otra manera, existe una mentira existencial porque el gesto no está avalado por su significado correspondiente.  En otras palabras, cuando hay una entrega corporal sin el compromiso de consecuencia con dicho gesto, entonces es como firmar un cheque sin fondos.

 

                                   La relación sexual no es una simple fusión de dos cuerpos sino un encuentro de dos personas dentro del contexto de una relación, siendo lo físico (la relación sexual) una expresión de una totalidad más grande (una relación humana con distintas dimensiones y diferentes expresiones correspondientes).

 

                                   Ahora bien, la institución social que conlleva el significado de entrega total y definitiva entre un hombre y una mujer, que, a su vez, se convierte en un solo proyecto de vida, es el matrimonio.  Por lo tanto, en el matrimonio se da una coincidencia entre gesto - significado - institución.

 

                                   Por lo tanto, no se trata de esperar hasta el matrimonio para tener relaciones sexuales (visión jurídica), sino el matrimonio es el momento mediante el cual dos personas asumen personal y públicamente el compromiso de un amor total, es decir, fiel en el tiempo para con el otro (visión antropológica).  En el contexto de un compromiso matrimonial, el gesto de la relación sexual significa aquello que expresa: Te amo de verdad y estoy dispuesto a asumir todas las consecuencias de este amor por tí.

 

                                   El amor es público en el sentido de que lo humano es de por sí relacional, muy especialmente cuando un amor entre un hombre y una mujer trae consecuencias para toda la sociedad: los hijos, los derechos legales, la educación, la vivienda, etc.  Además, el verdadero amor siente la necesidad de hacerse público: quiero que los demás sepan que mi amor por tí es verdadero (contexto relacional de lo humano).  Tanto es así, que el dolor es grande cuando los otros significativos (padres, familiares, amigos) se oponen a este compromiso matrimonial.

 

                                   Sería bueno recordar que no se está haciendo referencia a cualquier tipo de amor.  Existe el amor paternal, maternal, fraternal, amistoso, ...  Aquí estamos hablando del amor entre un hombre y una mujer que sienten la necesidad de un estar juntos en el tiempo y a través de los hijos, hasta prolongarse más allá de sus propias vidas terrenales.  Un amor que implica atracción, sentimiento, empatía, pero también compromiso, opción, voluntad; ya que el sólo componente afectivo y sentimental puede ser pasajero y caprichoso si no está orientado por - y fundamentado en - una opción clara.  Del sentimiento y empatía nace la opción que a su vez alimenta, dirige, profundiza y consolida este sentimiento.  De otra manera, la vulnerabilidad es máxima ya que en el amor siempre están involucradas dos personas.

 

                                   Por lo tanto, en la etapa del pololeo puede existir el amor; aún más, una relación sexual entre dos pololos también puede ser expresión del amor.  Pero, ¿de qué tipo de amor es expresión? ¿de un amor adolescente o de un amor adulto? ¿existen las condiciones psicológicas, espirituales, económicas, ... para que la entrega corporal signifique de verdad una entrega existencial?  Justamente, durante el pololeo una relación sexual es una relación pre-madura porque todavía no están dadas las condiciones.  Si de verdad existieran las condiciones, ¿por qué no asumir el compromiso del matrimonio?

 

                                   La tan citada prueba de amor durante el pololeo constituye simplemente una manipulación bastante ideológica porque realizar el acto sexual no prueba el amor ("si me quieres, acuéstate conmigo"), sino una condición biológica diferenciada entre el hombre y la mujer dentro de una contexto instintual.  Por el contrario, la verdadera prueba de amor consiste en no apurar la relación sexual para asegurarse de la presencia del amor y no simplemente de la atracción física; para salir de la sospecha de una mera y mutua satisfacción egoísta (el egoísmo entre dos donde la relación sexual no es más que una masturbación en pareja); es el paso del egocéntrico "me gustas" (sujeto: yo - por ende, relación centrada en uno mismo) al altruista "te quiero" (sujeto: tú - por tanto, relación de alteridad entre un yo y un tú).

 

                                   Por último, el respeto físico por el otro durante el pololeo es sumamente pedagógico porque forma en la auto-disciplina.  El "lo quiero, por ende lo tomo" corresponde a la etapa infantil de la omnipotencia que la realidad va corrigiendo paulatinamente y también refleja una mentalidad consumista mercantil que lo reduce todo a la categoría de la adquisición.  La convivencia exige la capacidad de auto-dominio ya que de otra manera no existe ningún "yo" para relacionarse con los otros "tú".  El egocéntrico se relaciona consigo mismo, donde los demás se utilizan en función de uno; sólo el altruista es capaz de relacionarse con otros porque los respeta en su alteridad.  La ausencia de auto-disciplina impide la apertura hacia el otro porque mantiene al individuo en la etapa infantil (todo en función de uno); el respeto mutuo abre el camino hacia la adultez porque permite la convivencia y la solidaridad.

 

5.- ¿Hasta dónde?

 

                                   Resulta muy curioso observar la mentalidad legalista de aquellos jóvenes que, descartando la relación sexual, preguntan: ¿hasta dónde puede llegar el contacto físico en el pololeo?  Más sorprendente todavía es la costumbre actual de hacer de todo en pareja, o mejor dicho, frente a la pareja, con tal de no haber una penetración física para cumplir con las normas de la moral cristiana.  ¡Es el afán secular de cumplimiento con la letra, olvidándose de la fidelidad al espíritu que da sentido a la letra!

 

                                   No obstante, tratando de ofrecer alguna respuesta a esta inquietud, hay que afirmar, en primer lugar, que la dificultad de una respuesta clara y exacta reside en los distintos factores psicológicos entre individuo y otro (temperamento, estados de ánimo, etc.) como también la variable cultural que otorga un distinto significado a algunos gestos secundarios relacionados con la sexualidad.

 

                                   Además, tampoco se trata de hacer una geografía anatómica detallando aquellas partes que se podrían denominar como éticamente lícitas y otras ilícitas.  Este mapa ético no tiene mucho sentido porque colocaría a los sujetos en una actitud mecánica del dónde sí y dónde no; aún más, se corre el peligro de reducir el estar juntos de los pololos en una obsesión corporal del hasta dónde, perdiendo la razón de ser más profunda del pololeo mismo.  No obstante, es del todo evidente que existen partes del cuerpo que son más eróticas que otras, y, por ende, responden más al juego erótico previo a la relación sexual.  Por tanto, el significado de estos gestos recobran su pleno sentido dentro del contexto de una relación sexual; fuera de este contexto son poco comprensibles salvo en un contexto represivo.

 

                                   El mismo sentido del pololeo establece los límites del contacto físico ya que denota una situación que de por sí no entraña un compromiso definitivo.  Esta provisionalidad implica la necesidad de un mayor grado de pudor para defender la intimidad psicológica y espiritual de los implicados que en el futuro podrían tener otra pareja.  En otras palabras, actuar con una persona como si fuera la pareja definitiva cuando no lo es, plantea en el futuro problemas de relación con ella cuando se acaba el pololeo y se vuelve a nivel de amistad.  Otra vez, se está frente a la disyuntiva entre la mentira y la autenticidad para con la otra persona y para con uno mismo.

 

                                   Por último, la relación sexual dentro del pololeo descarta de por sí el horizonte de la fecundidad que, de alguna manera, es constitutiva de una relación amorosa.  El "quiero tener un hijo contigo" sella el amor adulto.  Por el contrario, una sistemática separación entre el sexo y la fecundidad por razones de pura conveniencia resulta dañina, porque si la vida no nace del amor entre un hombre y una mujer, entonces ¿cómo y en qué contexto va a aparecer?

 

                                   Fundamentalmente, la reflexión ética se preocupa por el asumir las consecuencias de los propios actos (autonomía), como también de los ajenos en cuanto repercuten en el bienestar de los demás (solidaridad).  En el tema de la sexualidad también es preciso pensar en las consecuencias de los propios actos y asumirlas de manera lúcida.  Las modas, lo que dicen los demás, son realidades efímeras; la honestidad con uno mismo y el respeto profundo por el otro dignifica y hace crecer, aunque no esté exento de incomprensiones y de sacrificios.

 

6.- La semántica cristiana

 

                                   Aménse como Yo les he amado[4] fue el gran testimonio de Jesús de Nazaret.  Además, "nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos"[5]: el amor es servicio, tal como Jesús lo recalcó en el episodio del lavatorio de los pies durante la última cena.[6]  La reflexión de la ética cristiana intenta aplicar este mensaje, encarnado en la vida de Jesús el Cristo, en todas las dimensiones de la vida humana.

 

                                   A lo largo de los siglos, la Iglesia ha tomado en serio el discurso sobre el amor como distintivo de lo cristiano.  En este contexto, se pretende dignificar el gesto de la relación sexual entre un hombre y una mujer para que no sea un gesto efímero ni caprichoso sino una expresión auténtica de un amor total y definitivo.

 

                                   El peligro de la sociedad moderna es otorgar otro sentido a la relación sexual (desahogo instintual, estímulo-respuesta, relación sin ulterior compromiso, ...), o, también, ninguno (no diferenciarlo de otros gestos).  Habría que preguntarse sobre las consecuencias antropológicas de estos otros sentidos: ¿ayudan a la realización auténtica de la persona comprendida como un ser social, un ser relacional? o, más bien, ¿alimentan el narcicismo castrante e inmaduro?

 

                                   La propuesta cristiana es clara: una relación sexual entre un hombre y una mujer es la expresión física de una entrega total y definitiva.  Por lo tanto, en la etapa del pololeo, que se define por la provisionalidad, no se dan las condiciones correspondientes y, por ende, el gesto pierde su autenticidad de significado.

 

                                   Pues bien, ¿es la postura cristiana una opción idealista?  Evidente que lo es.  En nuestra sociedad, marcada por el pragmatismo, hacen falta los grandes ideales que provocan historia en la búsqueda de una sociedad siempre más justa y más humana para todos.  La única crítica inquietante sería su irrelevancia.  Pero, ¿puede ser irrelevante cuando surge de la misma antropología y la comprensión psicológica de la persona?  De todas maneras, ¿es posible en una sociedad altamente expuesta a lo erótico?  De hecho, es la opción de vida de numerosos jóvenes.  Ciertamente no como vivencia reprimida, sino como una opción madura que sabe dar la debida importancia a la jerarquía de los gestos en un proceso ascendente; como señal de respeto profundo por el otro y coherencia con uno mismo; porque se cree en el amor como un compromiso y no como una palabra vacía de todo sentido o como excusa para encubrir el propio egoísmo.

 

                                   No se trata de mitificar ni de sobre-dimensionar la relación sexual sino de otorgarle un sentido y un significado vinculante entre un hombre y una mujer en el contexto de una necesaria y sana diferenciación gestual jerarquizada, porque no todo gesto tiene el mismo significado ni conlleva el mismo compromiso.

 

                                   Por consiguiente, la propuesta cristiana no sólo es posible sino también necesaria en y para la sociedad, justamente para devolver al sexo su dignidad y su pleno significado humano, ya que los gestos humanos vacíos de sentido y de contenido terminan empobreciendo, deformando y deshumanizando a las personas y, por ende, a la sociedad.

 

                                   La fragilidad humana es un hecho; pero esta constatación no puede fundamentar un ideal o, menos todavía, fundamentarse en lo ideal.  Se requiere mucha comprensión frente a la debilidad humana; pero la meta es crecer y no sucumbir frente a ella, por razones de un auténtico respeto por la dignidad de lo humano.[7]

 



[1]  Sobre este tema se puede consultar: F. Boeckle, M. Vidal, J. Koehne, Sexualidad prematrimonial, (Salamanca: Sígueme, 1974; A. Hortelano, Problemas actuales de moral, (Salamanca: Sígueme, 1980), pp. 583 - 592; E. López Azpitarte, Etica de la sexualidad y del matrimonio, (Madrid: Ediciones Paulinas, 1992), pp. 255 - 295; T. Mifsud s.j., Moral de Discernimiento, Tomo III: Reivindicación ética de la sexualidad, (Santiago: San Pablo, 1994, cuarta edición), pp. 320 - 329; C.J. Snoeck, "Matrimonio e institucionalización de las relaciones sexuales", en Concilium 55 (1970) pp. 271 - 282; M. Vidal, Moral de Actitudes, (II-2ª), (Madrid: P.S., 1991, octava edición), pp. 413 - 440; M. Vidal, Diccionario de ética teológica, (Estella: Verbo Divino, 1991), pp. 480 - 482.

[2]  Es preciso no confundir lo determinado, en cuanto realidad sin posibilidad ni alternativa, con lo condicionado, en cuanto realidad que no está abierta a toda posible posibilidad.

[3]  Ver el interesante libro del psiconalista y profesor de psicología clínica, Tony Anatrella, El sexo olvidado, (Santander: Sal Terrae, 1994), 310 pp.

[4]  Ver Jn 15, 12.

[5]  Jn 15, 13.

[6]  "Ustedes me llaman el Maestro y el Señor, y dicen bien, porque lo soy.  Pues si yo, el Señor y el Maestro, les he lavado los pies, también ustedes deben lavarse los pies unos a otros.  Les he dado ejemplo, para que también ustedes hagan como yo he hecho con ustedes" (Jn 13, 13 - 15).

[7]  Juan Pablo II escribe en la encíclica Veritatis Splendor (1993): "En este contexto se abre el justo espacio a la misericordia de Dios para el pecado del hombre que se convierte, y a la comprensión por la debilidad humana.  Esta comprensión jamás significa comprometer y falsificar la medida del bien y del mal para adaptarla a las circunstancias.  Mientras es humano que el hombre, habiendo pecado, reconozca su debilidad y pida misericordia por las propias culpas, en cambio es inaceptable la actitud de quien hace de su propia debilidad el criterio de la verdad sobre el bien, de manera que se puede sentir justificado por sí mismo, incluso sin necesidad de recurrir a Dios y a su misericordia.  Semejante actitud corrompe la moralidad de la sociedad entera (...)" (Nº 104).






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